Las compañías navieras internacionales que operan con Cuba – la empresa alemana Hapag-Lloyd y la francesa CMA CGM – han suspendido todas las reservas hacia y desde Cuba hasta nuevo aviso. Ambas compañías justificaron el paso con la orden presidencial firmada por el presidente estadounidense Donald Trump el 1 de mayo. Esto está ampliando las sanciones extraterritoriales contra Cuba y está apuntando cada vez más a empresas extranjeras que operan en la isla.
Según la agencia EFE, ambas compañías —que no tienen sucursales propias en la isla, pero operan a través de agentes— han tomado medidas para congelar la reserva de espacio de carga, al menos temporalmente. La suspensión de nuevos pedidos por parte de dos de las mayores navieras del mundo podría poner en peligro hasta el 60 por ciento del transporte marítimo cubano, informa la agencia Reuters, citando a dos fuentes familiarizadas con la situación. Según el estudio, el transporte de mercancías desde China sería el más afectado; El norte de Europa y la región mediterránea también se verían gravemente afectados. La decisión de las navieras podría tener consecuencias devastadoras para las importaciones cubanas. La economía cubana ya está bajo una enorme presión por un bloqueo petrolero estadounidense, que está afectando gravemente al suministro de combustible de la isla.
Un portavoz de Hapag-Lloyd dijo a Reuters que la empresa alemana suspende sus pedidos desde Cuba "debido a riesgos relacionados con la orden del presidente estadounidense del 1 de mayo." La medida está en vigor desde el 13 de mayo y permanecerá en vigor al menos hasta el 5 de junio. Esta fecha coincide con un plazo fijado por las autoridades estadounidenses, según el cual se pedirá a las empresas que puedan verse afectadas por la nueva orden ejecutiva del presidente estadounidense que cesen sus actividades relacionadas con Cuba.
La industria del transporte marítimo de Cuba está directamente vinculada a la sociedad militar cubana Gaesa, que ha sido sancionada contra Cuba bajo la reciente orden ejecutiva estadounidense. Según las fuentes consultadas por Reuters, Hapag-Lloyd y CMA CGM tienen varias opciones. Las navieras podrían detener permanentemente las entregas a Cuba o, alternativamente, concluir un acuerdo con el gobierno estadounidense que les permita continuar con entregas exclusivamente al sector privado cubano. La segunda opción, según las fuentes, estaría en línea con la estrategia de la administración Trump de dar ventaja al sector privado cubano sobre el sector estatal.