A partir del 1 de septiembre, se aplicarán en La Habana normas más estrictas para la vida pública y privada durante al menos 15 días, con el fin de reducir el número de personas infectadas por la COVID-19 las que han aumentado recientemente.
Por ejemplo, muchos centros laborales deben cesar sus tareas o funcionar con el menor número posible de empleados. Al mismo tiempo, más empleados deberían estar en la modalidad de teletrabajo.
También habrá un toque de queda general entre las 7 pm y las 5 am. Las compras de la población sólo pueden hacerse en sus propios barrios y no en otros municipios de la ciudad. Los adultos mayores y menores no pueden salir de sus casas. Todos los Restaurantes e instalaciones culturales estarán cerrados.
En más de 12 puestos de control en los límites de la ciudad, salir de la ciudad sólo será posible con permisos especiales. La zona de la ciudad de La Habana ya no puede dejarse para fines turísticos con una prueba de corona negativa. Además, se restringirá masivamente el tráfico de coches y se limitará la venta de gasolina.
Cuba cuenta actualmente con 550 personas infectadas por la Covid-19, para un total de 3806 para más de 11 millones de habitantes. Hasta la fecha han fallecido 92 personas.